Maquilladores: Celebridades y Millonarios

30 Ene
 
 

François Nars y Naomi Campbells

 

Los maquilladores son los nuevos gurús de la moda. Todos los famosos los reclaman, cobran hasta 6.000 euros al día y se compran islas paradisíacas .

La moda es cuestión de nombres. Junto a los famosos Armani, Versace o Alexander McQueen, el universo fashion oculta en la trastienda un grupo de estrellas, muchas de ellas todavía desconocidas para el gran público. Son los maquilladores, artistas nacidos para hacer más guapa a gente ya de por sí muy bella. Sus rostros empiezan a ser tan populares como los de los famosos para los que trabajan.
 
Nadie se imagina ya ningún desfile de alta costura sin la puesta a punto de sus pinceles. Firmas como Chanel, Dior o Yves Saint Laurent realizan grandes desembolsos para fichar a los mejores maquilladores, lo que confirma la simbiosis de dos mundos que hasta ahora caminaban en paralelo; eso sí, manteniendo las distancias. Las colecciones de maquillaje y moda no se crean al mismo ritmo, aunque trabajan sobre «un estilo común», sentencia Yannick Vaudry, especialista de Saint Laurent. La cosmética también se convierte en objeto de deseo y lanza cada temporada cientos de nuevos productos para alimentar una industria voraz. Los fotógrafos, modistos e investigadores se inspiran mutuamente y forman algo más que un matrimonio de conveniencia.
Los maquilladores trabajan siempre en la trastienda, a resguardo de los flashes. Pero la industria sabe lo que se traen entre manos personajes como François Nars, Michelle Peck, James Kaliardos, Peter Philips, Shane Paish… Se les trata como dioses, lo que son. Algunos cobran 6.000 euros al día. Son más famosos que los famosos. Saltan al olimpo difuminando sombras, contorneando ojos, recuperando pieles apagadas, explotando la sensualidad de los labios, insuflando luminosidad en párpados, pómulos y mejillas… ‘The New York Times’ se descolgó hace tiempo con un reportaje titulado ‘Es el autógrafo de tu maquillador lo que quiero’. Sobran, pues, las palabras.
 

James Kaliardos, Marilyn Manson, Cecilia Dean, and Franca Sozzani

«Nos escuchan más»
 
Antes de tocar la fama y las pieles de sus clientes, muchos se ganaban la vida como podían. El director artístico de maquillaje de Shiseido limpiaba oficinas y trabajaba de carnicero. «Enseñas a los diseñadores tus ideas, ellos te muestran las suyas y así se origina una colaboración. Las marcas necesitan gente artística que sepa usar los colores», explicó Dick Page a la revista ‘Haper’s Bazaar’, a la que también confirmó un secreto a voces: que la industria cada vez los «escucha más» porque transmiten modernidad y poder. Necesario para vender ropa, algo cada vez más difícil en un sector extremadamente competitivo y saturado de marcas. Un poco de brillo en los ojos, un pintalabios, mucha máscara de pestaña… «Algo puede ser sencillo y a la vez muy poderoso». A Page le gusta transmitir simplicidad y modernidad. Y lo encuentra mediante el empleo de colores innovadores revestidos de cierta melancolía. Nada de superpestañas postizas ni estéticas excesivas. «Maquillar es como pintar un cuadro», reflexiona.
 
Michelle Peck no va tan lejos. Aunque es una artista. Sabe que sus manos son «un regalo» y se siente encantada de poseer un «don» al alcance de muy pocos. Sabe cómo tocar a la gente. Empezó, como muchas de sus colegas, dando masajes a domicilio, pero su fama se expandió como la pólvora. Tanto que llegó a oídos de Madonna. Ahora es ‘su’ esteticista. Ha hecho fortuna con sus tratamientos faciales basados en la infiltración de oxígeno. Peck, que emuló los derroteros sentimentales de su jefa al enrollarse con un guardaespaldas doce años más joven que ella, potencia la femineidad de sus clientas. Aunque suene a tópico, también cree que la belleza comienza en el interior y que es muy difícil gustar a los demás si una no se gusta a sí misma. En el caso de Madonna, los resultados saltan a la vista. Es posible que la estrella del pop reine menos musicalmente, pero su cutis cada vez brilla más.
 
Kristin Scott Thomas, René Russo, y, sobre todo, Charlize Theron. La vida de Shane Paish, experto en belleza internacional de Dior, cambió a raíz de la película ‘El caso de Thomas Crown’, cuando empezó a trabajar con mujeres famosas. Hasta entonces no salía de los ‘backstage’. Su cuenta corriente lo ha agradecido enormemente. «Soy muy caro», confiesa sin tapujos. Su minuta es de las que dan miedo. «Por un trabajo normal» cobra 15.000 dólares a la semana. Y se permite el lujo de rechazar las ofertas más tentadoras. Cuando no le apetece trabajar, su agente ya tiene preparada la frase: ‘Shane está ocupado’. «Y ya está», suelta un maquillador riguroso. «La noche previa a la sesión de fotos jamás se sale de fiesta», ordena.

Shane Paish

 
François Nars es uno de los reyes de este negocio. Coloretes, sombras de ojos, mucho rímel… Ha montado un emporio cosmético y en 2000 se hizo de oro al vender su firma a Shiseido. Con parte de lo que ganó se compró Motu Tane, una isla paradisíaca de la Polinesia francesa en la que plantó 1.500 palmeras. Pero no se tiró a la bartola. Amante de la comida japonesa, Marc Jacobs, director artístico de Louis Vuitton, logró el regreso de Nars a las pasarelas. «Ha cambiado radicalmente el mundo del maquillaje».
 
«El maquillaje es poder»
 
Como James Kaliardos, que llega a eclipsar a las modelos, salvo a Linda Evangelista, por la que siente adoración. Maquillador oficial de L’Oréal París no piensa en las celebrities. Repara en las mujeres sencillas, que trabajan, «se pasan todo el día corriendo» y no tienen tiempo ni dinero para ir todos los días a la peluquería. James empezó maquillando a su madre cuando sólo tenía 7 años. Le fascinaban los colores y «la capacidad de transformación». Si al natural ya era bella, pintada «resultaba increíble». También arregló a sus amigas para que acudieran con el mejor aspecto a los bailes de instituto y a los actores de su grupo de teatro. Isabel Toledo, la diseñadora que vistió a Michelle Obama en la toma de posesión de su marido, le dio la primera oportunidad en Nueva York. Sopesó dedicarse a la fotografía y la moda, pero optó por el maquillaje por «el poder que otorga».
 
Cree que incluso las mujeres que no se maquillan deberían hacerlo de vez en cuando porque «es intimidante enfrentarse a una mujer con los labios rojos». Pareja durante ocho años de Nicolas Ghesquière, director creativo de Balenciaga, nunca se ha sentido la estrella del espectáculo, pero es consciente de que todos, incluidos los maquilladores, «se han convertido en personajes influyentes en el juego de la moda».

Michelle Peck

3 comentarios to “Maquilladores: Celebridades y Millonarios”

  1. vanesa enero 31, 2011 a 11:06 am #

    Hay que maquillar esas caritas ajajajaj

  2. magie rouge mayo 28, 2013 a 4:03 pm #

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