Maquillaje para el alma

25 May

No sólo la imagen. El taller también tiene como objetivo aumentar la confianza  (Antonio Carrizo).

En Córdoba  ( Argentina)  se dictan talleres gratuitos de cosmética para pacientes oncológicas. Apuntan a disimular los efectos adversos del tratamiento y a recuperar la autoestima.

Algunas mujeres entran tímidas con pañuelos en sus cabezas o pelucas. Otras, que todavía conservan su cabello o ya lo recuperaron después de pasar por los tratamientos oncológicos, se sientan calladas con la evidente complicidad de compartir sus dolencias.

Cautas pero decididas, unas y otras se acomodan en torno de una larga mesa y se disponen a participar en el taller gratuito “Luzca bien… Siéntase mejor”, que se realizó el mes pasado en el Instituto Oncológico Provincial José Miguel Urrutia de la ciudad de Córdoba. La actividad se enmarca en el programa de responsabilidad social de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería (Capa), que se desarrolla desde 
hace más de 10 años en Argentina.

“Tratamos de fortalecer la autoestima de mujeres con cáncer ayudándolas a mejorar su imagen con el objetivo de disimular los efectos adversos que producen los tratamientos oncológicos, y para afrontarlos con mayor confianza”, explica Milena Vigil, responsable del área de Psico Oncología del Instituto Oncológico Provincial.

María Inés Siroit es la coordinadora del programa “Luzca bien… Siéntase mejor”. Ella informa que los talleres son gratuitos y se realizan en los principales hospitales públicos de Buenos Aires, del interior del país, en instituciones oncológicas privadas, en algunas representaciones de Lalcec, y en la sede de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería (Capa).

Verse bien, a pesar de todo. “Son dictados por voluntarias maquilladoras que ofrecen técnicas de maquillaje, asesoramiento estético y sugerente para el uso de accesorios, con el objetivo de disimular los efectos de los tratamientos oncológicos”, señala. Y cuenta que cada beneficiaria del programa recibe como obsequio un bolso con productos cosméticos, donados por empresas del sector socias de Capa, para realizar el taller y poder continuarlo en su casa poniendo en práctica lo aprendido.

Noelia Membride es la cosmetóloga que dicta los cursos y además trabaja como empleada administrativa en el Instituto Oncológico. Sin rodeos, advierte: “Necesito una modelo para empezar”. “De acá van a salir divinas y luego la van a pasar bomba donde decidan estar”, les dice con toda convicción.

Sandra Neyra (41) es la audaz que se ofrece de modelo.

Mientras expone su rostro para la base del maquillaje relata: “Después de las quimio, quedé como un muñequito. Pero ahora me creció de nuevo el pelo y no me quiero depilar todavía. Estoy atravesando esto de la forma más natural posible. No me gusta usar peluca, sólo pañuelo a veces en el barrio”.

Daniela Alesandrini (39), otra de las participantes, agrega: “Gracias a Dios a mí no se me cayó el pelo, pero tuve mucha debilidad en las piernas y hormigueos permanentes. Hay días en que me siento bien y otros tengo temor de que la enfermedad vuelva a avanzar”.

Carmen Lucero (68), otra asistente al taller, confiesa que si bien se maquilla desde siempre, desde que se le cayeron las cejas y el pelo se arregla un poco más que antes.

“Me pinto las cejas y los párpados. Me compré aros grandes y como adelgacé mucho también me compré ropa nueva. Todo esto me ayudó y me preparó para decirles a mis hijos que tenía esta enfermedad”, confía.

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